19 ene. 2012

La Flor de Almendro y un paseo por la Sierra de Estepa


Como los sones alegres en la misericordia llegan los meses de enero y febrero los colores blancos de la flor del almendro, flores encarnecidas y frágiles que avivan el sombrajo de árbol y alfombran con una brisa la tierra donde lo abitan.

En la Sierra de Estepa, como año tras año elevan sus agonías al blanco pureza con la flor de estos arboles que estremecen la fragilidad de un verde monte liso y tímido esperando la llegada de la primavera con sus cientos de olores variados y al mismo sentir en sus colores de arco iris.


Con la llegada del nuevo año de nuevo el cese del trabajo y la vuelta al desesperado desempleo, que muestra en mi caminar un objetivo de alternativas por apagar las horas y los minutos del día, buscando un argumento con que entretenerse y con que sentirse útil y ágil.

Un dia cualquiera de aquella espera larga y profunda, opto en el silencio de mi alma por pasear por los caminos de la tan cercana Sierra de Estepa y entretenerme fotografiando un contorno de naturaleza y sencillez que parecía ajena al presente mundo de desconformidades, agonías, y tristeza de la amenaza presente del desempleo.

De aquel día, de aquel momento nacieron los frutos gráficos que hoy os presento en esta entrada de mi blog.

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